“He sentido  tantas veces que nunca he sido lo suficientemente buena y que no me merecía las cosas”

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Sad female complaining alone in the street

 

A veces, la parte más dura del viaje es sencillamente creer que te lo mereces. Saber que eres suficiente. A las Personas Altamente Sensibles, con tanta noria de emociones propias y ajenas, nos cuesta tanto creer en nosotras mismas¡¡¡

¿Te flagelas constantemente y piensas que de alguna manera deberías ser más, hacer más, ser mejor y en tu cabeza no das la talla? ¿El rasgo PAS es una pesadilla que no te deja confiar en ti?

Yo he estado ahí. He creído no ser suficiente. Me he vuelto loca, siempre intentando justificar cada acción, cada emoción, cada pensamiento… Y lo cierto es que lo que no debemos hacer es reprendernos para convertirnos en una versión mejor de nosotros mismos. No obstante, a pesar de que cada día soy más consciente de esto, en ocasiones (aunque cada vez menos) todavía me sigo convirtiendo en víctima de mis propios pensamientos negativos.

Estoy segura de que te ves reflejada. Todas las personas han estado ahí. Todos hemos tenido días malos y momentos en los que no hemos confiado en nosotros mismos. Las PAS, tenemos muchos más motivos para sufrir esta tortura emocional que los demás.

Y tú, ¿crees que no eres suficiente? Las redes sociales me agobian, no suelo publicar nada personal y mucho menos relacionado con mi “noria interior”, dada la cantidad de consultas que llegan a mi correo he decidido contar como he llegado hasta aquí. Al fin y al cabo, esto forma parte de mí. Forma parte de lo que ha contribuido a quitarme la salud. Y forma parte de lo que me la está devolviendo. Pero sobre todo, forma parte de lo que me devolviendo el equilibrio, lo que me hace dueña como persona del “botón de apagar y encender mi noria emocional”.

Llevo una semana de reflexión por una serie de situaciones personales que he estado pasando en todas las áreas de mi vida, especialmente con “la cantidad de cosas que me pasan, me agobian, me enloquecen y que luego muchas no suceden”

De pequeña era una persona “rara”, lo me convirtió en acomplejada, miedosa y retraída, recuerdo que me enamore de un muchacho de mi colegio, cuando yo estudiaba los niños y las niñas estábamos separados en clases diferentes, tenía 13 años. Cuando Eulogio se acercaba a mí, sudaba, me sonrojaba y salía corriendo. Al salir de clase marcha corriendo a la iglesia cercana al colegio y rezaba con todas mis fuerzas para “dejar de ser así”, pedía una y otra vez, de mayor quiero ser Relaciones Publicas, sin miedo, sin vergüenza, con ilusión y ganas…. ¿Imaginas cuanto sufrimiento en una niña de 13 años?

El deseo se cumplió y con los años pude ser una buena profesional en lo que me ha gustado, las relaciones con las personas, al principio como comercial, luego como directora de medios de comunicación, después como Coach y ahora al frente de una ONG (activosyfelices.org) en la que ayudar a los demás me hace la persona más feliz del mundo. ¡Y con los años descubrí que Eulogio estaba enamorado de mi ¡

Esto de por sí, como niña, ya suponía una gran presión. Pero tenía otra de la que no he sido del todo consciente hasta hace poco. Yo siempre pensaba que no era suficiente. Siempre pensaba: «si pudiese hacerlo mejor…».

Ese mensaje negativo de “No he podido hacerlo mejor, así que no soy suficiente”, permanece anclado.

Estos sentimientos me han perseguido durante toda mi vida. He sentido que nunca he sido lo suficientemente buena y que no me merecía las cosas. Inseguridades muy grandes que han jugado un papel importante en mi salud. Hasta hacerme parar en seco mi vida profesional.

Por suerte, a mis más de 60 años, rodeada de cariño, llevo tiempo realizando un trabajo muy profundo en mi interior. Y voy descubriendo de dónde vienen mis problemas, mi perfeccionismo y mi sensación de que nunca seré lo suficientemente buena.

El no saber que era PAS, que nada de lo que me pasaba era “raro”, psicólogos, psiquiatras, diagnósticos erróneos y medicaciones complicadas, y mi sentimiento de frustración han tenido como resultado mi vida actual, con lo bueno y lo no tan bueno que llevo como experiencia vital en la mochila.

Es normal intentar negarlo y racionalizar y creer que todo está en nuestra cabeza. De hecho, es más fácil asumir toda la responsabilidad en lugar de plantarse con valor frente a tu propia verdad y resolver tu trauma.

Pero soltar lastres que no son tuyos es lo mejor que puedes hacer. Es cuando te das cuenta de que el mensaje era erróneo. De que nunca fue tu culpa. De que siempre ha sido una realidad distorsionada que tuviste que tomar como cierta para sobrevivir en un entorno disfuncional

Es sólo en ese momento que el mensaje tan anclado de «no soy lo suficientemente buena» puede comenzar a soltarse y empiezas a sentir alivio. Y no significa culpabilizar a otros. Ni armarse con ira o resentimiento hacia el origen de tus problemas. Pero es importante comprenderlo para poder perdonar. Sobre todo para poder perdonarnos a nosotros mismos.

Sé quién quieres ser. Eres suficiente. Soy PAS ¿Y qué?

De esta manera, también es posible tomar la responsabilidad de que tú mismo te puedes cambiar como adulto. Y ser quien quieres ser y no continuar siendo una definición impuesta por otros.

Y es cuando te das cuenta de que, a pesar de que te has equivocado, como nos equivocamos todos, eres buena. Eres suficiente. Te mereces algo más.

Cuando te das cuenta de que llevabas el equipaje de otros a tus espaldas, de los que no han creído en ti, de los que no aceptan “otros modos de ser existen”, te abre una puerta hacia la libertad, un camino hacia la esperanza, la sanación y la comprensión. Te abre ventanas a incontables oportunidades para crear la vida que te mereces. Porque eres todo lo que tienes que ser en este momento.

Seguro que muchos estáis pensando “ vale, me pasa lo mismo. ¿Ahora qué hago?”. Es muy posible que te sientas totalmente identificado con lo que acabo de compartir. Y que no sepas qué hacer para salir del bucle.

Mi protocolo de recuperación consta de cuidados desde distintos ángulos. Tanto modificaciones en la alimentación como cuestiones relacionadas con la cantidad y calidad del sueño. Así como ejercicio adecuado, suplementación dirigida a volver a equilibrar el sistema y reducción de factores de estrés (fisiológico, bioquímico y emocional). Y es precisamente en este último punto en el que he trabajado mucho. Comenzando por lo más sencillo. Es decir, eliminando fuentes de estrés más visibles y fáciles de controlar hasta ir llegando a creencias y bloqueos que están mucho más enterrados. Precisamente los que suponen una mayor carga emocional como lo que he relatado más arriba.

Pero recuerda que al igual que te duchas y al cabo de un tiempo te volverás a ensuciar, este tipo de trabajo interior también tendrás que repetirlo a diario. Ya que surgirán cosas nuevas por el camino. No obstante, cada vez te será más fácil ver por dónde van los tiros e identificar la fuente de tu malestar.

Os dejo algunas cosas que me gusta recordar cada vez que me pillo pensando que no soy suficientemente buena. Y que me ayudan a derrotar esa negatividad que se arrastra hacia mí.

  1. Lo primero eres tú, y no es egoísmo.

Autoestima, amor propio, respeto hacia ti mismo. Son cosas que no te puede dar otra persona. Si quieres ganarte el respeto de otros, comienza por respetarte tú mismo. Quiérete como si fueras lo más especial del mundo. Porque lo eres. Tú eres responsable de valorarte. Y esta responsabilidad significa no dejar que otros piensen, hablen o decidan por ti. Significa usar tus propios medios para hacer que las cosas pasen.

  1. Nadie puede hacerlo mejor que tú, porque tú eres única.

TÚ estás andando tu propio camino. A veces, sentimos inseguridad porque comparamos nuestra vida entre bastidores con la de otros en sus grandes éxitos públicos. Y eso te hace creer que no eres suficiente. Olvida lo que están haciendo y consiguiendo los demás. Tu vida se centra en romper TUS propios límites para vivir TU mejor vida.

  1. Presente y positivo, siempre “aquí y ahora”

A veces queremos evitar sentir exactamente dónde estamos porque tenemos una creencia, basada en nuestros ideales, de que no es donde deberíamos o querríamos estar. Pero lo cierto es que donde estás ahora es exactamente donde necesitas estar para llegar a donde quieres ir mañana.

  1. Es difícil aceptarlo, el dolor vital, físico y emocional sirve para algo

Cuando las cosas se ponen feas, recuerda que el dolor no viene sin una finalidad. Avanza y deja atrás lo que te ha hecho daño. Pero no olvides lo que te enseñó. El dolor es una parte intrínseca del crecimiento y hay dos tipos: el que duele y el que te cambia. Procura no resistirlo porque te ayudará a crecer. (Lee uno de los mejores libros del año pasado, Más Fuerte Que Nunca.)

  1. Siempre que has perdido algo, aparece algo nuevo

Agradece lo que tienes hoy. La vida no tiene que ser perfecta para ser maravillosa. De hecho, nunca será perfecta. Por tanto, cambia las preocupaciones por aceptación, los arrepentimientos por lecciones y las expectativas por agradecimiento. La vida es demasiado corta y tu historia tiene demasiados capítulos. Mi inseguridad hizo que Eulogio no fuese mi “amor de colegio”, pero ahora tengo a  mi lado a la persona de la que estoy realmente enamorada y que me hace sentir “muy especial”.

  1. Tienes una elección: sufrir o vivir en paz

Si eliges estar amargado, encontrarás muchas razones para estar amargado. Si eliges estar en paz, encontrarás muchas razones para estar en paz. ¿Se te da bien sentirte deprimido? Seguro que se te puede dar igual de bien sentirte motivado y satisfecho. Hazlo. Eres suficiente.

  1. Tu sufrimiento viene de la resistencia al ahora

La felicidad es estar bien con tu ahora, con lo que “es” en lugar de desear y preocuparte de lo que “no es”. Tu ahora es lo que tiene que ser. Y lo demás no son más que tus discusiones y frustraciones con la vida. Si lo piensas bien, esto significa que solo sufres cuando te resistes a cómo son las cosas. No está en tu mano controlar todo lo que te ocurre, Pero sí la forma en que respondes a las cosas que te ocurren.

  1. Lo que “podría” ser solo te puede parar si lo permites

En vez de preocuparte por lo que podría pasar, utiliza tu energía y tus recursos para ocuparte de lo que sí está pasando.

  1. 9. Tú eres quien decide lo que quieres y en lo que te quieres concentrar. Si sientes pasión y te emociona lo que haces, siempre tendrás una ventaja que es difícil de superar. No dejes de ser esa persona. Y recuerda que eres suficiente.
  2. El éxito no es cuestión de suerte. Es el resultado de dirigir tu atención concentrada hacia lo que quieres, de forma constante y consistente. A por ello. Ser PAS, tiene muchas cosas buenas.
  3. No hay nada en tu situación actual que evite que sigas adelante, paso a paso. Y lo único que hace falta es que los des de uno en uno. A veces, el paso más pequeño en la dirección correcta puede llegar a ser el mayor paso de tu vida.
  4. Y aunque es posible que todavía no estés donde quieres estar, mira lo lejos que has llegado. Y alégrate de que ya no estás donde solías estar.

Recuerda, las PAS no somos bichos raros, tampoco nos diferenciamos tanto de otras personas, si nos esforzamos en conocer y aprender a gestionar el rasgo. Las personas más sabias, completas y con mayor capacidad para amar que hayas conocido en tu vida, seguramente son las que han conocido derrotas, miserias o el sufrimiento de perder algo o a alguien amado. Y han sabido resurgir de las cenizas de su propia desesperación. Personas que han experimentado altibajos, que han arriesgado y han actuado con pasión. Y también personas que han aprendido a apreciar y a comprender la vida de una forma compasiva. Y que no nacieron así, sino que se han ido desarrollando poco a poco, con cada paso que han dado en el camino.

 

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